La clausura parcial del relleno sanitario de Chiltepeque por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) agravó la crisis de manejo de residuos en la zona metropolitana de Puebla, donde miles de habitantes ya enfrentan afectaciones en el servicio de recolección de basura.
La medida federal fue aplicada debido a deficiencias en el manejo de lixiviados, líquidos contaminantes generados por la descomposición de residuos sólidos y que representan riesgos para el suelo y cuerpos de agua si no son tratados adecuadamente.
Tras el cierre temporal del principal sitio de disposición final utilizado por la capital poblana y municipios cercanos, ayuntamientos como San Pedro Cholula y Cuautlancingo anunciaron la suspensión del servicio de limpia ante la falta de espacios disponibles para depositar los residuos recolectados.
El gobierno de Cuautlancingo informó que la situación se complicó aún más por el inicio anticipado de la temporada de lluvias y reconoció que actualmente no cuenta con otro sitio para la disposición final de la basura. En tanto, autoridades de San Pedro Cholula suspendieron el servicio “hasta nuevo aviso”.
La problemática se presenta además en un contexto donde el relleno sanitario de Cholula ya se encontraba fuera de operación por conflictos y deficiencias previas, lo que dejó a varios municipios de la zona conurbada sin alternativas inmediatas para el manejo de residuos.
Profepa señaló que la clausura en Chiltepeque permanecerá vigente hasta que la empresa responsable garantice un manejo adecuado de lixiviados. Desde 2022, la dependencia mantiene supervisiones constantes en el sitio debido a denuncias ciudadanas relacionadas con escurrimientos hacia cañadas y cuerpos de agua cercanos.
Hasta ahora, autoridades estatales y municipales no han presentado rutas emergentes ni estrategias regionales para enfrentar la contingencia, mientras crece el riesgo de acumulación de basura en calles y espacios públicos durante la temporada de lluvias.






