Impacto industrial en Puebla, Audi y VW reducen producción ante incertidumbre comercial

Las plantas automotrices de Audi y Volkswagen en Puebla comenzaron 2025 con una notoria disminución en su producción, en un contexto de tensiones comerciales entre México y Estados Unidos. Solo en marzo, Audi ensambló 30.8% menos vehículos que en el mismo mes del año anterior, mientras que Volkswagen registró una caída del 27.6%, reflejando un freno industrial con múltiples causas.

La incertidumbre generada por los aranceles del 25% a autos mexicanos anunciados por Estados Unidos ha coincidido con paros técnicos frecuentes en ambas compañías. Aunque oficialmente se atribuyen a la escasez de componentes, la falta de claridad sobre el impacto comercial real ha generado preocupación entre trabajadores y analistas del sector.

En Audi México, los paros de producción han sido frecuentes: suman ya cerca de 20 días laborables con líneas detenidas, sin contar fines de semana. Volkswagen, por su parte, ha atravesado por suspensiones más breves, aunque más complejas, especialmente en el segmento Tiguan, que permaneció detenido desde finales del año pasado hasta bien entrado marzo de este año.

La reconfiguración interna de Volkswagen añadió incertidumbre al panorama laboral. La fusión del segmento Tiguan con Jetta provocó una reincorporación escalonada de personal, que en algunos casos acumuló casi tres meses sin actividad. Pese a las pausas, la planta ha recurrido a jornadas extraordinarias en sábados para retomar parte del volumen perdido.

En paralelo a la caída en producción, también se ha reducido el flujo exportador. Audi envió en marzo poco menos de 6 mil unidades al extranjero, una reducción de más del 50% respecto al mismo mes del año pasado. Volkswagen también exportó menos: cerca de 7 mil vehículos por debajo de lo registrado en marzo de 2024.

La dependencia de Estados Unidos como principal destino de exportación —que representa alrededor del 40% para Audi y más del 70% en el caso de Volkswagen— convierte los aranceles en un factor determinante para ambas firmas. A pesar de ello, las empresas han evitado emitir declaraciones públicas sobre los efectos específicos de la medida.

Mientras las negociaciones bilaterales continúan, decenas de unidades permanecen retenidas en puertos estadounidenses, en espera de una resolución. Por ahora, las cifras oficiales de manufactura y comercio exterior reflejan una industria en pausa, cuyo desempeño dependerá no solo de su capacidad operativa, sino también del desenlace político y comercial entre ambos países.

 

Compartir
Redaccion
Redaccion