Los 17 bustos instalados en el Paseo Bravo de Puebla quedaron sin placas luego de que el gobierno estatal retirara las piezas tras detectarse errores ortográficos, fallas de redacción e imprecisiones históricas.
La intervención, impulsada por la administración de Alejandro Armenta Mier, incluyó la colocación de esculturas de figuras de la Independencia y la Revolución Mexicana; sin embargo, al menos cinco de las placas presentaban inconsistencias en la escritura y contenido.
Entre los errores señalados se encuentran la omisión de acentos en palabras clave, así como fallas en nombres propios de personajes como José María Morelos y Josefa Ortiz de Domínguez, además de problemas de sintaxis en algunas descripciones.
También se cuestionaron textos dedicados a figuras como Hermenegildo Galeana y Carmen Serdán, por la forma en que se presentaba la información histórica.
El proyecto forma parte de una remodelación del Paseo Bravo con una inversión cercana a los 40 millones de pesos, en un espacio que ha sido intervenido en varias ocasiones en los últimos años.
Tras la difusión de los errores en medios y redes sociales, trabajadores del gobierno estatal retiraron las placas sin que hasta ahora se haya precisado qué dependencia fue responsable de su elaboración.
El caso generó críticas sobre el manejo de contenidos históricos en espacios públicos y el uso de recursos en proyectos urbanos.






