El exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, continuará su proceso legal recluido en el penal federal de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México, luego de que un juez desechara una queja presentada por su defensa legal. A pesar del revés, sigue activo un amparo que busca restituirle el beneficio de la prisión domiciliaria, que le permitía permanecer en su residencia de Xilotzingo, Puebla, con un brazalete electrónico.
La defensa del exmandatario argumentó que el retorno a un centro penitenciario de alta seguridad representa una violación a sus derechos humanos y calificó la medida como excesiva, señalando que no se ha demostrado un riesgo real de fuga que justifique su confinamiento en El Altiplano.
Además del amparo, como vía alterna, los abogados de Marín han planteado su posible traslado al penal de Cancún, Quintana Roo, donde actualmente se encuentra en prisión domiciliaria Adolfo Karam Beltrán, ex jefe de la Policía Judicial, también procesado en el mismo caso.
Mario Marín enfrenta cargos por el presunto delito de tortura en contra de la periodista Lydia Cacho, derivados de hechos ocurridos en 2005 tras la publicación del libro Los demonios del Edén. Su equipo legal aclaró que la acusación sigue vigente, desmintiendo versiones que sugerían una supuesta anulación del delito.
Por su parte, Lydia Cacho ha presentado una queja formal ante las autoridades judiciales, cuestionando que tanto Marín como Karam hayan recibido beneficios como la prisión domiciliaria, a pesar de la gravedad del delito que se les imputa.
Desde el pasado 2 de abril, Mario Marín fue trasladado a El Altiplano tras la revocación de su arresto domiciliario. Su defensa continuará explorando recursos legales en busca de modificar su actual condición de reclusión.






